
Ver al cardenal Rodolfo Quezada, blanir su aspirador manual intrauterino, cual espada, mientras decía: “miren esta belleza” y dando declaraciones sobre “desobediencia civil” fue la imagen más penosa de la semana pasada. La misma mulada de hace algunos años cuando salió con una bala en la mano y una caja de anticonceptivas en la otra. El próximo año que otra payasada nos tendrá el Arzobispado? Un feto disecado? Un pene emasculado? Un zapato de travesti?
Me molesta y me ofende intelectual, física y espiritualmente que la iglesia católica y otras de índole similar, se opongan al acceso a la información de la salud sexual y reproductiva. Me causa serias úlceras sangrantes pensar en las 25 mil jovencitas de 10 a 19 años que de enero a agosto del 2009 dieron a luz en Guatemala porque nadie les proveyó información de cómo cuidarse o bien de cómo abstenerse. (AGGM)
A mi me da risa que el cardenal meneé efusivamente su aspirador manual intrauterino, porque según las estadísticas 10 de cada 1000 mujeres que anualmente atienden un hospital por complicaciones post-aborto, lo hicieron con una sercha. Esta de más haber comprado el aspirador para su montaje. Con una percha hubiera sido suficiente. Esa es la realidad de la mujer guatemalteca, el aspirador esta fuera de su alcance, como lo estuvo la información sobre anticonceptivos y tan fuera del alcance también esta la atención post aborto, dónde únicamente el 22% de las instituciones de salud nacional proveen tratamiento para las complicaciones que lleva realizárselo de formas caseras.
Esto no tendría que ocurrir, si esas 10 mujeres de cada mil, (entre los 15 a los 49 años) hubieran recibido algún tipo de información o acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. Si alguien les hubiera hablado que para tener relaciones sexuales, se necesita primero tener relaciones afectivas. Si alguien les dijera que la masturbación es el antídoto No. 1 ante el calentamiento global de la adolescencia. Si alguien nos habla, usualmente entendemos. Especialmente si el tema nos interesa. Los niños y los jóvenes no son idiotas ni apéndices de sus padres. Por lo general, aprenden a discernir. Pero ¿qué saben los curas de educar hijos? nimierda.
Investigué sobre los casos de abortos en Guatemala por casi un año, ya que quería hacer mi tesis sobre cómo en Centroamérica este tema se ha politizado a tal punto de contar con legislación draconiana en el tema en El Salvador y el retroceso de las políticas de tratamiento post aborto en Nicaragua. Quería averiguar sobre la tendencia de las políticas en salud sexual y reproductiva en la región y comprarlas. ¿Vamos avanzando hacia sistemas de salud incluyentes de las necesidades especificas de las mujeres o al contrario, como los países mencionados, vamos retrocediendo hasta negar la existencia de problemas sociales que en el futuro nos explotarán en la cara con altos índices de delincuencia por embarazos no deseados?
Yo lo consideré un tema apasionante. Pero Vicerrectoría Académica de la Universidad Rafael Landivar, se enteró de mi proyecto de tesis y me “recomendó” desarrollar un tema que fuera "acorde a los valores ignacianos"si quería graduarme y no tener problemas con los de la sotana y la terna. Maldije el día en que escogí una universidad jesuita y decidí por graduarme. No sin perder el interés de algún día restregarles en las caras que en los mismos baños de la Lándivar se han encontrado tales cantidades de sangre en los baños, que es imposible negar lo que tanto tratan de esconder.
¿Cuántos fetos deben de haber en un basurero por escuchar a un cardenal hablar de “desobediencia civil” ante la inminencia de un reglamento a la ley de acceso a la información de salud sexual y reproductiva? El acceso a la información es un derecho de todas y de todos. Y si un papá o una mamá cachureca quieren ignorar el hecho de que su hija e hijo pueden estar teniendo relaciones sexuales a los 12 años, no es desobediencia civil, es plena y llana estupidez e hipocresía.
Somos el país con la tasa de fecundidad más alta en Centroamérica, y de plano también nos llevamos el primer lugar en ser hipócritas dos caras. Comenzando por los pederastas de la iglesia católica. De la cuál hace tiempo me excomulgué, por esas ideas retrógradas, androcéntricas, machistas, patriarcales, pusilámines y anal retentivas que a todas luces demuestran su odio por las mujeres. Los hombres que odian a las mujeres, mostrarán una caja de anticonceptivos a la par de una bala. Los hombres que odian a las mujeres mostrarán un aspirador intrauterino ante el miedo de perder el solapado poder sobre nuestros cuerpos por medio de nuestro espíritu. El hombre que odia a la mujer, prohíbe el sexo con ellas. El hombre que odia a la mujer se acuesta con niños. Muchos de ellos.
Yo no creo en Cristo, pero sí en Jesús. Siempre ha sido un referente de cambio y sin duda, comprendo y me identifico con su lucha: retirar la hipocresía y entregarnos al amor de Dios. Admiro a unos cuantos católicos como Teresa de Calcuta, Francisco de Asís, y Juana Inés de la Cruz. Personalmente detesto a los papas (pero me encantan las de Mac). Me pregunto ¿que pensará Jesús de este nuevo reglamento de ley? Seguro vería con buenos ojos que la información llegue a todas y a todos, antes de tiempo, antes de que tenga que recoger otra alma chiquita de un basurero, por la irresponsabilidad de los que se dicen llamar: líderes de su iglesia. Amén.





